La Ascensión del Señor

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

¡Alabados sean Jesús y María!

Se acercan ya los últimos días de Pascua, pero no son días tristes sino llenos de luz y esperanza en la Promesa del Padre. En estos días la liturgia nos ilumina también para confirmar nuestra fe. En las lecturas se nos habla de que Jesús se estuvo apareciendo durante cuarenta días dando pruebas de que vivía y hablando del Reino. El número cuarenta en la Biblia representa un período largo de tiempo. Dice la Palabra:”dando pruebas de que vivía”, después de esto ya no les podían quedar dudas de que realmente había resucitado, que no era fruto de su imaginación ni del estrés mental por causa de lo que habían vivido en los días de Su Pasión. Durante estos cuarenta días les ha estado dando instrucciones del Reino. Les recuerda la Promesa de que serán bautizados, es decir, sumergidos en el Espíritu Santo, recibirán una fuerza que les capacitará,nos capacitará para ser sus testigos en todo el mundo.

En Juan 16, Jesús dice:”os conviene que yo me vaya” y más adelante “muchas cosas tengo que deciros pero no podéis con ellas ahora”. ¿Por qué convenía que Jesús se fuera? ¿Por qué no podía contárselo todo? El tiempo concedido por el Padre a Jesús había concluido, empezaba la hora de la tercera persona de la Santísima Trinidad, el Espíritu Santo, consolador,defensor, abogado; Él revestirá a los Apóstoles y a todos nosotros de una fuerza, de un poder que nos capacitará para ser testigos de Jesús, su proceder es distinto al del Hijo, es una fuerza invisible pero real, que abre la mente e inflama el corazón para comprender los misterios de Dios, nos da valor para anunciarlo a las gentes y nos empuja a la misión, es el alma de la Iglesia, sin Él la predicación queda sin fruto.

Jesús se va, nos encomienda la misión de anunciar su encarnación,muerte y resurrección y predicar en su nombre la conversión para el perdón de los pecados a todas las naciones.
Dice también en otro pasaje de la Escritura:”me voy a prepararos un sitio, para que dónde yo esté estéis también vosotros”. De nuevo una promesa para aquellos que sean fieles hasta el final, a pesar de nuestras flaquezas y pecados. Volverá en el último día pero esta vez en gloria y majestad “a juzgar y vivos y muertos y su reino no tendrá fin”. Ese pequeño resto que le haya sido fiel “en la tribulación y la persecución, en el sonrojo y el hambre, en la debilidad y la tentación, y en todo lo demás; por ello recibirán del Señor la vida sempiterna” (Adm. 6 de San Fco.).

Jesús se va,vuelve al Padre y también se queda entre nosotros en la Eucaristía y en los hermanos, y en ayuda de nuestra debilidad nos envía al Paráclito, “dentro de pocos días seréis bautizados con el Espíritu Santo”.

Terminemos con la proclamación del misterio de nuestra de: “Anunciamos tu muerte,proclamamos tu resurrección, ven Señor Jesús”.  ¡Ven pronto Señor!

En alabanza de Cristo. Amén .

3er Domingo de Cuaresma

Lc 13,1-9: En aquel tiempo, llegaron algunos que contaron a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo».

Les dijo esta parábola: «Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?’. Pero él le respondió: ‘Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas’».

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2ª Domingo de Cuaresma

Del santo Evangelio según san Lucas 9, 28-36

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar. Y sucedió que, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una blancura fulgurante, y he aquí que conversaban con él dos hombres, que eran Moisés y Elías; los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén. Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Y sucedió que, al separarse ellos de él, dijo Pedro a Jesús: “Maestro, bueno es estarnos aquí”. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías, sin saber lo que decía. Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra; y al entrar en la nube, se llenaron de temor. Y vino una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle. Y cuando la voz hubo sonado, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que habían visto. Sigue leyendo 2ª Domingo de Cuaresma

1er Domingo de Cuaresma

Del santo Evangelio según san Lucas 4, 1-13

En aquel tiempo, Jesús lleno del Espíritu Santo, se volvió del Jordán, y era conducido por el Espíritu en el desierto, durante cuarenta días, tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días y, al cabo de ellos, sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. Jesús le respondió: Esta escrito: No sólo de pan vive el hombre. Llevándole a una altura le mostró en un instante todos los reinos de la tierra; y le dijo el diablo: Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me ha sido entregada, y se la doy a quien quiero. Si, pues, me adoras, toda será tuya. Jesús le respondió: Esta escrito: Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él darás culto. Le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el alero del Templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo; porque está escrito: A sus ángeles te encomendará para que te guarden. Y en sus manos te llevarán para que no tropiece tu pie en piedra alguna. Jesús le respondió: Está dicho: No tentarás al Señor tu Dios. Acabada toda tentación, el diablo se alejó de él hasta un tiempo oportuno. Sigue leyendo 1er Domingo de Cuaresma