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“eros – ágape”

Quería empezar este artículo significando lo que verdaderamente  no son ni representan los términos “eros y ágape” y, de forma especial, resaltar la utilización manida que se ha hecho de ambos términos;  si bien, después de reflexionarlo, creo que, hasta este ejercicio de denuncia, se puede considerar vacuo e inútil pues; lo esencial,  es penetrar no en la etimología de los términos, ya que nos quedaríamos con la llaneza de su significado, sino en profundizar y recoger toda la carga semántica, histórica, cultural y, de manera especial,  acudir a la Palabra enverbada en las  Escrituras y a  nuestra tradición cristiana. Sigue leyendo “eros – ágape”

La Trinidad en Francisco de Asís

 

Dice la verdadera encarnación  del Espíritu Santo: El Discípulo amado, en el capñitulo 16, 7 s.s.: “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito, pero si me voy, os lo enviaré, y cuando el venga convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio”, y, en otro pasaje, también del capítulo 16, 14 s.s. dirá: “El me dará la gloria, porque recibirá de lo mío y os lo explicará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo explicará a vosotros”. Francisco de Asís, continuando con el hilo que vertebró la meditación de ayer, lleno de la experiencia de Dios que es la Sabiduría Bíblica, en su encuentro con el Amado, dirá: ” Mi alma era iluminada con las noticias y conocimiento del Creador”.Estas gracias extraordinarias, el Encuentro-Agapao, que Francisco de Asís mantenía nupcialmente le hacían escalar progresivamente en el conocimiento de lo Trascendente y quedaba empapado por completo en todo su ser del desposante y desposado. Por esto, cuando el poverello habla de las cosas de Dios, con su lenguaje sencillo y exacto, pero a la vez místico, lo hace cargado de connotaciones que nos elevan a un plano superior y, sin casi darnos cuenta, nos transmite las intimidades de su estado de UNIÓN-CONTEMPLACIÓN-TEOLOGÍA, que, para los hombres de su época, incluso teólogos y estudiosos de la biblia, les parecía sorprendente y rozando los límites de la herejía. Todo ello no hacía más que acuñar un estado deífico y cumplimentar lo que, el discípulo Amado, en un pasaje del capítulo 16 dijo. ” Os he dicho esto para que no os encandalicéis. Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí”. Jesús lo anticipó y además de manera contundente. Francisco de Asís, imbuido del conocimiento que tiene del Creador, introduce al Paráclito en todo predicación, charla, admonición, carta espiritual, texto de las Reglas de la Oden que se conservan y, en general, en todos sus escritos y, por esto, por mediación de un teólogo Jesuita se estaba postulando la posibilidad de que, el pobrecito de Asís, fuera encumbrado al elenco de los Doctores de la Iglesia, prelacía que él, de estar vivo, rechazaría rotundamente, y todo ello por haber incorporado al Espíritu Santo dentro de la teología cristiana. En un pasaje de una de sus cartas, epístolas y predicaciones escritas, CtaO, 33, dice: ” El cual, aunque se vea que está en muchos lugares, permanece, sin embargo, indivisible y no padece menoscabo alguno, sino que, siendo único en todas partes, obra según le place con el Señor Dios Padre y el Espíritu Santo Paráclito por los siglos de los siglos. Amén “; en otro pasaje de la misma epístola dice:” Además, yo confieso todos los pecados al señor Dios, Padre, e Hijo y Espíritu Santo”. Estos dos pasajes son un lacónica muestra, pero a la vez muy significativa, de que la experiencia mísitica de Francisco de Asís le lleva a aseverar que en todas las acciones de la vida, hasta en la de la “confessio vitae”, interviene la TRINIDAD y, estas afirmaciones, resultan como saetas igneas en toda la línea de flotación de la doctrina “católica” de la Iglesia de la Edad Media y digo católica no como iglesia que se diferencia de las otras confesiones sino en su sentido de universal. Ante esta aportación, del poverello ,tan sólo podemos descubrirnos como herederos de un legado espiritual que trasciende nuestra galaxia y se convierte en una verdad cósmica de calado tan profundo que, si la incorporamos como verdad y realidad en nuestra vida, nos la cambiará radicalmene.

QUE EL SEÑOR OS BENDIGA Y OS GUARDE Y OS MUESTRE SU ROSTRO.

FERNANDO VIDAL DE VILLALONGA ROCA. OFS