Archivos de la categoría Comentario al Evangelio

3er Domingo de Cuaresma

Lc 13,1-9: En aquel tiempo, llegaron algunos que contaron a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo».

Les dijo esta parábola: «Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?’. Pero él le respondió: ‘Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas’».

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2ª Domingo de Cuaresma

Del santo Evangelio según san Lucas 9, 28-36

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar. Y sucedió que, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una blancura fulgurante, y he aquí que conversaban con él dos hombres, que eran Moisés y Elías; los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén. Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Y sucedió que, al separarse ellos de él, dijo Pedro a Jesús: “Maestro, bueno es estarnos aquí”. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías, sin saber lo que decía. Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra; y al entrar en la nube, se llenaron de temor. Y vino una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle. Y cuando la voz hubo sonado, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que habían visto. Sigue leyendo 2ª Domingo de Cuaresma

1er Domingo de Cuaresma

Del santo Evangelio según san Lucas 4, 1-13

En aquel tiempo, Jesús lleno del Espíritu Santo, se volvió del Jordán, y era conducido por el Espíritu en el desierto, durante cuarenta días, tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días y, al cabo de ellos, sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. Jesús le respondió: Esta escrito: No sólo de pan vive el hombre. Llevándole a una altura le mostró en un instante todos los reinos de la tierra; y le dijo el diablo: Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me ha sido entregada, y se la doy a quien quiero. Si, pues, me adoras, toda será tuya. Jesús le respondió: Esta escrito: Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él darás culto. Le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el alero del Templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo; porque está escrito: A sus ángeles te encomendará para que te guarden. Y en sus manos te llevarán para que no tropiece tu pie en piedra alguna. Jesús le respondió: Está dicho: No tentarás al Señor tu Dios. Acabada toda tentación, el diablo se alejó de él hasta un tiempo oportuno. Sigue leyendo 1er Domingo de Cuaresma

Evangelio según san Lucas (3, 10-18).

En aquel tiempo, la gente le preguntaba a Juan el Bautista:

“¿Qué debemos hacer?”

El contestó:

“Quien tenga dos  túnicas, que dé una al que no  tiene ninguna, y quien tenga  comida, que haga lo mismo”.

También acudían a él los  publicanos para que los bautizara, y le preguntaban:

“Maestro, ¿qué tenemos que hacer nosotros?”

Él les decía:

“No cobren más de lo establecido”.

Unos soldados le preguntaron:

“Y nosotros, ¿qué tenemos que hacer?” Él les dijo:

“No extorsionen a nadie, ni  denuncien a nadie falsamente, sino conténtense con su salario”.

Como el pueblo estaba en  expectación y todos pensaban  que quizá Juan era el Mesías,  Juan los sacó de dudas,  diciéndoles:

“Es cierto que yo  bautizo con agua, pero ya viene  otro más poderoso que yo, a  quien no merezco desatarle las  correas de sus sandalias. El los bautizará con el Espíritu Santo y  con fuego. El tiene el bieldo en  la mano para separar el trigo de  la paja; guardará el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se extingue”.

Con éstas y otras muchas exhortaciones anunciaba al pueblo la buena nueva.

Palabra del Señor.

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Evangelio 2 Domingo Adviento.

Del santo Evangelio según san Lc 3, 1-6.

“En el año quince del gobierno del emperador Tiberio. Poncio Pilato gobernador de Judea, Herodes rey de Galilea, su hermano Filipo rey de las regiones de Iturea y Traconítide, y Lisanias rey de Abilene, en tiempos de los sumos sacerdotes Anás y Caifás, la palabra de Dios vino sobre Juan, el hijo de Zacarías, en el desierto.
Y fue por toda la región del Jordán predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados, como está escrito en el libro de las predicciones del profeta Isaías: Voz del que grita en el desierto: “Preparen el camino del Señor; hagan rectos sus senderos; todo barranco será rellenado y toda montaña o colina será rebajada; los caminos torcidos se enderezarán y los desnivelados se rectificarán. Y todos verán la salvación de Dios.”
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1er Domingo de Adviento.

En este Año de la Fe celebramos de un modo “muy especial” la venida de Nuestro Señor Jesucristo. Para ello preparémonos en este tiempo de Adviento, que ya ha comenzado. Y qué mejor para ello que acudamos a María Santísima nuestra muy amadísima Madre y desde el corazón le digamos: “¡Oh Madre, tú que fuiste elegida antes de la Creación para ser Madre del Salvador, por Obra y Gracia del Espíritu Santo, permítenos llenarnos de Ti y no apartes tu mirada cariñosa, acompáñanos en nuestro largo caminar y al término de nuestra vida llévanos contigo al Cielo. ¡Oh Madre de toda la Humanidad, ayúdanos a saber encontrar nuestra Misión en el misterio, primero del Nacimiento de tu Divino Hijo, que siendo Dios se abajó tanto, tanto, que se hizo igual que nosotros en “en todo”, menos en el pecado. Dios hecho hombre, por Amor”. Sigue leyendo 1er Domingo de Adviento.

Señales de la Creación

En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo.

El evangelista Marcos nos está hablando de los signos que anunciarán la segunda venida de Jesús y de la gran tribulación que precederá a estos signos.

Para los hijos de Dios, serán días de gran esperanza y alegría, lejos de ser de temor y angustia. Aquellos que libremente decidan vivir fuera de la voluntad de Dios, son los que padecerán las consecuencias, porque, al vivir fuera de la voluntad de Dios, estarán también fuera de su protección.

La primera venida de nuestro Señor pasó desapercibida para muchos. Esta segunda venida, en cambio,  será anunciada a bombo y platillo por toda la creación y nuestro Señor aparecerá glorioso sobre una nube, toda la humanidad lo reconocerá, los hijos de Dios prorrumpirán en cantos y gritos de alabanza, la alegría será incontenible.  Los hijos de Satanás, en cambio, gritarán de rabia porque verán ya su fin y no podrán ocultarse de Su presencia.  Ese día glorioso será el juicio de toda la humanidad, ya no habrá doblez, se conocerán las intenciones de todos los corazones. Será la resurrección de todos los cuerpos, que profesamos en el Credo, unos para la bienaventuranza eterna y otros para la condenación eterna.

El Señor en su infinita misericordia nos avisa de qué señales serán las que precedan a su venida, el día que solo el Padre sabe.

Cuando lleguen esos días “alegraos y regocijaos porque vuestra liberación está cerca”  “toda rodilla se doblará ante Él…” “toda lengua proclamará que Jesús es Señor para gloria de Dios Padre”

“Ven pronto Señor, ven salvador”.

En alabanza de Cristo. Amén.

Mc 9, 30-37: Jesús predice nuevamente su pasión.

Jesús y los Apóstoles atravesaron Galilea y no querían que nadie los supiese, seguramente para tratar con más intimidad a  sus discípulos, estando en Galilea de paso y como ocultamente, se maravillaban todos de cuantas cosas hacia Jesús, su maestro, El Señor aprovechando el estado del alma de sus discípulos les habla nuevamente de su pasión, para que comprendan que, siendo tal su poder, solo libérrimamente podrá entrar en los dolores de la pasión y morir, Díjoles Jesús a sus discipulos: Grabad en vuestros corazones estas palabras, las que va a decir que importan un hecho en pugna aparente con la manifestación actual de su poder y con la gloria que recibe de los hombres: El hijo del hombre ha de ser entregado en manos de los hombres, a su poder y arbitrio, para que hagan de él lo que quieran . y lo matarán y muerto resucitará al tercer día. Sigue leyendo Mc 9, 30-37: Jesús predice nuevamente su pasión.