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Miércoles de Ceniza

Paz y bien, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

A la luz de la palabra de Dios para este miércoles de ceniza inicio de la Cuaresma, comparto esta breve meditación.

Por medio del profeta Joel, Dios llama a su pueblo que se ha alejado de Él, pero no en el cumplimiento de los preceptos sino en que su corazón no está con Yahvé,  “cumplen” sus leyes, ofrecen sacrificios pero su corazón está lejos de Dios. La llamada es para todos desde los niños de pecho hasta los ancianos. Llamada urgente más que cualquier otra tarea u obligación de la vida diaria es la conversión porque  “de qué le sirve al hombre ganar su vida si pierde su alma?”

Añade el profeta la importancia de la intercesión por el pueblo de los sacerdotes suplicando la clemencia de Dios. La respuesta debe ser de todo el pueblo, volver su corazón a su Dios y los sacerdotes suplicar el perdón y la bendición de Dios.

La fidelidad a Dios atrae su bendición y prosperidad “dejará a su paso bendición, ofrenda y libación”.

Ahora de nuevo por medio de Pablo Dios vuelve a llamar a la conversión “reconciliaos con Dios!” Con la diferencia de que ahora ya Cristo ha muerto y ha resucitado para nuestra salvación, Él se ha hecho pecado y ha cargado con toda la culpa que merecíamos, Él sacerdote y víctima que con su sangre reconcilia al hombre con Dios de una vez para siempre. La gracia es para todos pero debe ser acogida libremente y no todos lo harán; por eso el mismo Señor en la última cena dijo: “esta es mi sangre derramada por muchos “. Dios lo ha dado todo por nosotros para que nosotros acogiendo su entrega, por Él nos hagamos justos ante el Padre.

“ES AHORA EL MOMENTO FAVORABLE, DÍA  DE SALVACIÓN “.

Las obras de las que habla Mateo, limosna, oración y ayuno eran utilizadas por los judíos como medios de practicar las buenas obras y hacerse justos  ante Dios, ahora en cambio una vez que Jesús nos ha hecho justos por su muerte en Cruz y resurrección, estas obras son signo del corazón que ha acogido esta salvación y quiere responder a la generosidad y amor de Dios, son signo de amor y agradecimiento y ofrenda de colaboración con la Cruz de nuestro Señor Jesucristo. Pero de nuevo avisa el Señor del peligro de hacer todo esto sin poner el corazón, haciéndolo sólo por aparentar o “cumplir” con la consiguiente esterilidad espiritual  y no sólo esterilidad sino que se pueden volver nocivas para nuestro espíritu porque engordan el ego alejándonos todavía más de Dios.

Nuestro padre San Francisco decía al final de su vida: “comencemos hermanos a servir a nuestro Señor porque hasta ahora poco o nada es lo que hemos hecho  “

Mientras estemos en este mundo nunca será suficiente por eso Dios nos llama continuamente cada año “volveos hacia mi”.

Pensemos que se acerca el tiempo en que Dios juzgará la tierra y ya no habrá ocasión de cambiar, aprovechemos este tiempo de gracia, este tiempo de misericordia. Si nos arrepentirnos de nuestros pecados y le pedimos perdón con nuestras almas sinceras Él siempre nos perdonará.

PAZ Y BIEN.

 

FRANCISCO DE ASÍS

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PAZ Y BIEN.
DIOS ES AMOR .

Nació en Asis Italia en el año 1182, llevó una juventud bastante frívola. Su padre un adinerado comerciante de telas , con lo cual no carecía de dinero, siempre dispuesto a invitar a sus amigos y organizar fiestas. Pues bien este joven alegre partió un buen día a la guerra con otros compañeros pues anhelaba poder entregar a su regreso un título nobiliario a su padre. Pero no fue así. Los planes de Dios eran muy distintos y un día oyó la voz de Jesús que le dijo, Francisco, Francisco por qué sigues al siervo y no lo haces al Señor. Éste impacto fue tan fuerte que renunció desde ese momento a los bienes paternos y se entregó en cuerpo y alma a Dios. Abrazo la pobreza y vivió una vida evangélica, predicando a todos el amor de Dios. Dio a sus seguidores unas sabías normas de vida que fueron luego por la Santa Sede aprobadas. Inició también una nueva orden de monjas, llamadas “Damas Pobres”, más tarde se las conocerlan como Clarisas, viviendo en clausura.
También en esa época un grupo de jóvenes penitentes que vivían en el mundo se unió a ellos cuyo hacer era la predicación. Fue tal su cumplimiento y fidelidad a Jesucristo que era su vida puro Evangelio. Tal y como Jesús en su venida a la tierra predicó y por supuesto enseñó a hacer lo mismo a aquellos hombres rudos que eligió para que fuesen sus seguidores, sus Apóstoles y los que habiéndose aprendido punto por punto la lección, partieron por todo el mundo y no tuvieron incluso miedo por su vida, porque ellos fieles al Evangelio que Jesús predicó, también felices murieron por amor a Aquel que fue todo AMOR.
Francisco estaba tan lleno de Amor, era tal su pureza que en su mente y en su corazón recordaba las palabras de Jesús cuando predicaba y decía: “En verdad, en verdad os digo, si no os volviereis y os hiciereis como niños, no entrareis en el Reino de los Cielos”.
Francisco al poseer tanto a Cristo fue libre, sin ataduras, con la verdadera libertad de Hijo de Dios.
Un evangelio que Francisco deseó seguir y por supuesto siguió en los pequeños y que sólo los auténticamente grandes conforme le es dado a cada cual imitan con verdadera simplicidad. Esta vida evangélica la traduce Francisco en un “andar por el mundo” como peregrino y huésped de las personas carentes de toda estabilidad.
Y para terminar. Hace 800 años nacía San Francisco de Asis y moría en el año 1226. También él como preciado y generoso vino florece y fructifica ininterrumpidamente en la cultura,en la Iglesia y las Familias Franciscanas. Con Francisco volvió al mundo la PRIMAVERA DE JESÚS.

En alabanza de Cristo.

O.F.S.

Solemnidad de San José

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. 
Hoy celebramos la solemnidad de San José esposo de la Virgen,día grande que cada año cae dentro de la cuaresma dónde volvemos a oír en Misa el Aleluya y el Gloria, como haciendo un parón en medio del tiempo fuerte para celebrar a este gran santo. Tiene sentido que se resalte a José como esposo de María porque para que Jesús pudiera crecer como un niño sano era necesario se criase en un hogar sano. Era necesario pues, que viera en sus padres un amor esponsal donde no faltasen entre estos dos esposos vírgenes tiernas muestras de afecto, respeto, reverencia y todos los detalles y cuidados propios de dos esposos enamorados. Gestos de amor puro que crean vida y proyectan la realidad de un Amor muy superior que los une. En este sano ambiente creció y se desarrolló el Hijo del Altísimo, Jesús.Tan importante es la figura del padre para el correcto desarrollo del niño, que Dios quiso que su Hijo tuviera un padre en la tierra. Dios nos capacita para cumplir la misión que nos encomienda,por esto debió regalar los dones y gracias que necesitaba José para serverdaderamente esposo de María, viviendo en virginidad con ella y para ser el padre legal de Jesús el Mesías. Esto no quiere decir que para José todo fuera fácil.bCiertamente podemos llamar a José también, como a María, bienaventurado por el privilegio que tuvo y por como estuvo a la altura de las circunstancias. Si bien necesitó de la intervención del ángel para que aceptara entrar en el plan que Dios estaba trazando, esto no le hace de menos porque era realmente difícil creer que en el embarazo de María no había intervenido ningún hombre. Una vez que José aceptó la propuesta de Dios se entregó completamente cuidando de María como un esposo solícito. María y Jesús, primero en su vientre y luego fuera se beneficiaron de todo el cariño,ternura, reverencia, fortaleza, seguridad, tranquilidad que les transmitía José. Cuantas veces no le recitaría a Jesús,primero en el vientre de María y luego fuera, el Shemá Israel, con qué amor y reverencia se acercaría al vientre de María a escuchar el latir del corazón del niño a acariciarlo y transmitirle su amor. Cuántas veces no se quedaría contemplandolo en silencio. Con cuánto amor,respeto y reverencia le enseñaría a rezar,a leer,a trabajar, también le corregiría, etc. El trato excepcional que Jesús daba a las mujeres lo debió aprender sin duda de ver como José lo hacía con su madre.En fin, tantas cosas que podemos aprender y beneficiarnos de contemplar a la Sagrada familia.Debemos dar gracias a Dios incesantemente por san José y pedirle nos conceda,sobre todo, la virtud de la castidad para nuestro estado de vida y esa disposición del corazón para hacer y buscar la voluntad de Dios.Glorioso San José, ruega por nosotros!

1er Domingo de Cuaresma

Las lecturas de este primer Domingo de Cuaresma nos ayudan a iniciar nuestro camino de conversión.
El primer paso es reconocer nuestra  condición de pecadores. Con humildad despojarnos de toda apariencia y ponernos ante Dios desnudos y, viendo nuestra desnudez, pedirle con un corazón arrepentido, nos perdone y restaure en nosotros esa primera condición del hombre donde, vestido de la inocencia original y de la pureza, gozaba de la presencia de Dios y de su Amor continuamente.
El segundo paso es pedirle al Señor ¿cómo podemos volver a esa inocencia original? La respuesta es clara: seguir los pasos de Jesús, igual que lo hizo Francisco de Asís, “a la letra, a la letra, a la letra. Sin glosa, sin glosa, sin glosa”.
Todos los otros caminos que puedan enseñarnos, con excusas de adaptar el Evangelio a los tiempos modernos, de hacerlo más atractivo a la gente de hoy, etc., son tentaciones vanas para desviarnos del camino seguro al encuentro con Dios.
El Evangelio es Palabra Viva. Es la acción del Espíritu Santo que toca los corazones y los sana y vivifica, no nuestras adaptaciones. Al intentar suavizarlo no permitimos que el Espíritu de Dios actúe y estamos ahogando su deseo de cambiar los corazones, de sanar, de liberar y de llenarnos de su paz, de su amor de su plenitud.

Hoy deberíamos adentrarnos en el desierto con Jesús y permanecer en Él y con Él durante estos 40 días, para, al igual que hizo María, orar con Él, ayunar con Él y hacer penitencia con Él.

Si el camino hacia la inocencia original, y la vida en Dios y con Dios hubiera sido otro, Jesús nos lo hubiera mostrado, pero Él nos muestra que el único camino es la oración, el ayuno y la penitencia.

Jesús se fue solo al desierto para que nosotros no estuviéramos solos. Jesús, siendo puro, inocente e inmaculado, ayunó, quiso sentir hambre para que nosotros fuéramos saciados. Él quiso sacrificarse hasta entregar su propia vida para que nosotros fuéramos rescatados.

Bienaventurados los que oran en el desierto acompañando la soledad de Cristo porque nunca se sentirán solos. Bienaventurados los que en el silencio, en la mortificación y en el ayuno  buscan escuchar sólo la voz de Dios porque la misma Palabra de Dios será su alimento, su fortaleza y su paz.

Bienaventurados los que durante esta cuaresma tengan el deseo ardiente de imitar y acompañar a Cristo porque el día de Pascua resucitaran con Él.