Meditación de Navidad

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Un año más llega la Navidad. Vamos todos a todo correr, la comida, los regalos, que todo salga perfecto, que no falte detalle y que todos queden contentos. Se nos olvida el motivo por el cual vamos felicitando y mandando buenos deseos a todos!!!!

A solas, delante del Santísimo, revivo aquel momento tan importante en el que el Rey de Reyes nacía en el lugar más humilde del mundo. Custodiado por animales para darle calor y San José y la Santísima Virgen María protegiéndole con un inmenso amor y ternura. En nuestras casas ya tenemos colocado el Belén. Pero nosotros, en nuestro corazón, ¿ya tenemos colocado el pesebre? ¿Estamos preparados para la llegada de un niño que es todo dulzura, pureza, humildad, ternura, amor mansedumbre, deseoso de que lo cojamos y lo acojamos, lo arropemos, lo protejamos y que lo queramos sobre todas las cosas? San Francisco no podía decir “Betlehem” sin sentir un dulzor inmenso en sus labios. Para San Francisco era la fiesta de las fiestas. No podía quedar nadie en el mundo sin celebrar el nacimiento del Hijo de Dios.

En este mundo material y competitivo nos hemos olvidado de que lo más importante es hacer sitio en nuestro corazón al Amor en mayúsculas. Se hizo hombre por nosotros y vino para redimir nuestros pecados muriendo en la cruz…

Señor, permite que este año seamos capaces , por fin, de decirte ”sí quiero” como dijo María, sencillamente fiarnos de ti y hacer tu voluntad, perdonando a aquel que nos ha hecho daño y sabiendo devolver bien por mal. !!!!!Bienvenido JESÚS a cada uno de nuestros corazones!!!!!!!!

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