Las Apariciones de Nuestra Señora de Fátima

Recordamos hoy las Apariciones de Nuestra Señora en Fátima (Portugal) en 1917. Fueron seis apariciones, del 13 de Mayo al 13 de Octubre de ese año, a tres pastorcitos: Jacinta, Francisco y Lucía.

Debemos agradecer al Cielo y a la Virgen los Mensajes que fue dejando a lo largo de esas maravillosas apariciones. Lo esencial de los mismos, y que en un día como hoy debemos recordar, es:

– La Penitencia, ofrecida por las almas de los pecadores.

– La Devoción al Inmaculado Corazón de María, que es presentado como el remedio a los males que asolaban e iban a asolar el mundo y a la Iglesia: guerras, hambre, persecuciones…

– Comunión reparadora de los cinco primeros sábados de mes.

– La Adoración Eucarística: “¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman!” (Primera Aparición del Ángel).

– El Rezo del Rosario: “Yo soy la Señora del Rosario”.

– El Tercer Mensaje, que está por cumplirse, anuncia tiempos difíciles y muy dolorosos para la Iglesia. Entendemos aquí que las Apariciones de la Virgen nos dicen cómo prepararnos para estos tiempos que vendrán. Al final, su Corazón Inmaculado triunfará, puesto que Rusia le será consagrada.

Las apariciones de Garabandal (España), de 1961 a 1965, a cuatro niñas: Jacinta, Mari Cruz, Conchita y Mari Loli, son, como se ha comentado muchas veces, la continuación de Fátima: penitencia, Visitar al Santísimo, conversión… y, como conexión con Fátima, en cuanto a Mensaje Profético: el anuncio de un Aviso, un Milagro y un Castigo que vendrán.

Hoy debemos meditar, por tanto, las Gracias que el Cielo, a través de la Madre de Dios, nos concede. El hecho de la presencia de María en la Tierra, sobre todo en Garabandal, donde se hizo casi una más con las niñas, viniendo a estar con ellas muchísimas veces, recorriendo con ellas todo el pueblo y hasta jugando con ellas… nos tiene que hacer volver a lo esencial y olvidado: una vida cristiana auténtica, piadosa, sacrificada, penitente y cuyo centro sean la Oración y la Eucaristía. Sólo así podremos acoger estos Mensajes, vivirlos y prepararnos espiritualmente para los tiempos que vienen, cuyo momento, forma y contenido nos irá Revelando cuando sea oportuno la Providencia.

Se nos pide que seamos Apóstoles de una auténtica conversión y de una vida plenamente eclesial, con un Amor y Sumisión plenos a nuestra Madre la Iglesia.

“Donde abundó el pecado, sobreabundó la Gracia” (Rm 5, 20).

Es la historia mas hermosa de la humanidad desde el Nacimiento de Cristo. Es como la segunda Vida de la Santísima Virgen en la tierra y no hay palabras para agradecerlo” (Pablo VI, sobre Garabandal).

Pace Bene.

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