La suegra de san Pedro.

El Evangelio de hoy nos describe la forma de vida de cómo pasaba los días Jesús en aquella ciudad. Principalmente cabe destacar la curación de la suegra de Pedro y la de tantos otros enfermos en Cafarnaúm. “Y saliendo luego Jesús de la Sinagoga , entró en casa de Simón”. La suegra de Simón estaba en cama, sufriendo fuertes calenturas, al entrar en la casa, se lo dice en seguida a Jesús, que el caso es grave y le ruega le devuelva la salud: Y le rogaron por ella.

La cama en que está postrada la enferma es muy baja, según el estilo de la zona, al presentarse Jesús ante el lecho, le domina con su presencia, con su estatura, se inclina suavemente sobre ella la toma de la mano, pronuncia una palabras y la fiebre desaparece inmediatamente, no paulatinamente, sino de forma inmediata. Tan rápida y completa fue la curación que, sin la convalecencia necesaria de los extenuados por la fiebre dejó el lecho y pudo servirles en seguida, pues era mediodía, hora de comer, “Y ella se levantó entonces mismo y les servía”.

La carga de significado que tiene este pasaje de la curación, este momento en la vida cotidiana de Jesús es sorprendente. En primer lugar por la Fe de Simón en su Señor, en el Mesías,  le pide sin dar lugar a la duda o a la incertidumbre que cure a su suegra, y la consecuente acción de Jesús como respuesta a una petición hecha desde la certeza de que será reconocida. Jesús le coge la mano al necesitado y le dice una palabras que quedarán grabadas en el corazón de la persona que recibe tal regalo. De forma inmediata la suegra de Simón se levanta y se pone a su servicio, se da una sanación total tanto en el plano físico como espiritual.

El verdadero milagro es que Jesús se cruce en tu camino, desde ese momento todo empieza a cambiar, nadie que es tocado por el Señor vuelve a la vida pasada, a la forma de vida que ha llevado hasta el momento. Jesús le abre los ojos y ella responde.

Es mediodía, hora de comer, hora de alimentarse de las palabras del Señor, ponerse a su servicio  y seguirle.

Pace et Bene.

Bernardo da Quintavalle.