Domingo 29 del Tiempo Ordinario. “El Tributo”.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

En este pasaje, los fariseos envían unos discípulos suyos, junto con los herodianos; en ellos están representados los partidarios de la autoridad divina, los fariseos y los partidarios del poder civil del César, los herodianos.

Se quería poner a Jesús en un aprieto y conseguir inculparle tanto si se inclinaba por los fariseos como si se inclinaba por el César, para poder juzgarle y eliminarlo.

Pero Jesús que es la sabiduría de Dios, asistido por el Espíritu Santo conoce su auténtica intención y por eso les dice: “dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. De esta manera los dos obtienen una respuesta que les obliga a más en sus vidas.

En Romanos 13, san Pablo siendo fiel a las palabras y autoridad de Jesús, nos ayuda con una aclaración: la autoridad civil, siempre que sea legítima y usada para el bien, está sirviendo a la autoridad de Dios, que es a la que toda criatura en el cielo y en la tierra debe obediencia.   Por eso es moralmente obligado contribuir con nuestro dinero y trabajo al bien común de la sociedad, de igual modo cualquier ley que vaya contra la ley de Dios, no debe ser obedecida, aunque ello nos acarree problemas con la autoridad civil, con la seguridad de que por nuestra fidelidad Dios estará a nuestro lado.

Las personas con poder, tienen mucha responsabilidad delante de Dios. Nosotros debemos rogar a Dios para tener buenos gobernantes, que aún sin saberlo ni pretenderlo estén a su servicio. Si lo pedimos con fe e insistencia Él lo hará porque desea que el mundo se rija por la justicia, la solidaridad, la defensa de la vida, etc…., valores todos según su corazón, que Él infunde en el corazón de los hombres si se lo pedimos.

Nosotros por nuestro pecado original, queremos decidir por nosotros mismos lo que está bien y lo que está mal y vivir en una anarquía completa, sin estar sometidos a la voluntad de Dios ni a la autoridad civil.   Las normas son necesarias para una buena convivencia.

San Francisco nos decía que las criaturas sirven, conocen y obedecen a su Señor mejor que nosotros.

Es necesario llevar una vida espiritual y estar en continua búsqueda de la voluntad de Dios. En Medjugorje se nos habla de cinco piedras para luchar contra nuestros “Goliats” particulares. Cinco piedras que con sencillez nos marcan el camino para la fidelidad a Dios y la buena convivencia entre los hombres, estas cinco piedras son:

  1. La oración del rosario con el corazón, donde contemplamos los misterios de la vida de Jesús.
  2. La participación, profundización y vivencia de la Eucaristía.
  3. La meditación asidua de la Biblia.
  4. El ayuno.
  5. La confesión mensual.

Sea siempre todo  para mayor gloria de Dios y en alabanza de Jesús y de María. Amén.

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