Sobre la acción de gracias después de comulgar.

Una canción que he descubierto providencialmente hace poco, de Martín Valverde sobre los ángeles y la Eucaristía, me ha ayudado a tomar más conciencia de la importancia de la acción de gracias después de comulgar.

En la canción el autor tiene una conversación con los ángeles preguntándoles si siempre están con nosotros, ellos le responden que casi siempre. ¿Y cuándo dejáis de estar con nosotros? -les pregunta- ¿Cuando pecamos? Ellos responden No.

Cuando recibís a Cristo Eucaristía, quedáis envueltos en una suave luz y entonces nos ponemos a adorarlo en vosotros.

Imaginemos la escena, en el momento de comulgar, aunque por pocos minutos, somos sagrarios vivos y de la misma manera que en los sagrarios de nuestros templos están los ángeles, santos y también la Virgen María adorándolo, de esa misma forma están alrededor nuestro.

Es importante tomar conciencia de esta realidad y unirnos a su adoración, adorando a Jesús Eucaristía dentro de nosotros, pidiéndole que nos impregne de su santidad, de su pureza, que nos contagie del amor por el Padre eterno y por todas las criaturas.

Doy gracias a Dios por este regalo y quisiera que todo el mundo lo descubriera, porque por desgracia es común el salir a la calle y mezclarnos con el barullo del mundo, inmediatamente después de acabar la Misa, sin hacer ni siquiera un mínimo de acción de gracias.

Sean alabados Jesús y María, Amén.

Las dos actitudes

En esta parábola  que nos narra Mateo y que pone en boca de Jesús, la Viña es el mundo, en el sentido de tierra de misión, tierra a cultivar.

En los dos hijos estamos representados todos:

En el primero: son aquellos que viven alejados de Dios, publicanos y prostitutas, hoy en día tenemos muchos más ejemplos, que están diciendo No a Dios con su vida, pero que después de una experiencia de Dios cambian y se entregan a trabajar por el Reino.

En el segundo: son aquellos que iniciado el camino y relajando su vida espiritual, reconocen la llamada de Dios pero no llegan a ponerla en práctica por no querer renunciar a su comodidad.

Existe el peligro para los que ya estamos en el camino del Señor, de aferrarnos demasiado a nuestros esquemas de salvación y no atender la llamada que el Señor continuamente nos hace para sacarnos de nuestra comodidad, desinstalarnos y enviarnos con una creatividad renovada a trabajar en su Viña.

Es por eso que la Virgen María en todas sus apariciones, aprobadas o no, nos apremia tanto a la oración continua desde el corazón, que es la que mantiene vivo nuestro espíritu para responder siempre Sí e ir a trabajar.

La oración del corazón, desde mi vida, no es sólo aquella que te da experiencia sensible de estar en presencia de Dios, sino también  y sobre todo,  aquella que se hace con la voluntad de orar y de ponerse en su presencia.

En esta parábola, también el primer hijo, que dice no y luego va, corre el riesgo de caer en la actitud del segundo.

En mi opinión la actitud perfecta es la de Jesús, siempre atento a la voluntad del Padre y siempre dispuesto a trabajar.

La oración diaria y los Sacramentos, confesión y Eucaristía, celebrados siempre desde el corazón, son los que nos ayudarán a tener la actitud de Jesús.

En alabanza de Cristo, Amén.

La viña: permanecer en Él.

En el Evangelio de hoy nos encontramos con que Jesús propone una parábola que, en el fondo, no enseña otra cosa que lo que supone “permanecer en Él”. En efecto, “el propietario salió a contratar obreros para su viña”. En el AT vemos que la viña es el Pueblo de Israel: “ven a visitar tu viña, la cepa que tu diestra plantó” (Sal 79) proclama el salmista pidiendo auxilio a Yahveh contra los enemigos. Por tanto, Yahveh es el propietario, el dueño de la vid y, como dirá Jesús, el viñador. Sigue leyendo La viña: permanecer en Él.

ALTER CHRISTUS

Hoy los franciscanos estamos de fiesta. De fiesta porque hoy, 14 de Septiembre, celebramos, junto a toda la Iglesia, la Exaltación de la Santa Cruz. Cristo dijo “cuando sea elevado sobre la tierra ATRAERÉ A TODOS HACIA MÍ” (Jn 12, 32). Y celebramos ese amor Incondicional, Eterno y Misericordioso, que nos ha atraído y nos atrae irresistiblemente hacia El.

Y estamos de fiesta, porque Francisco fue seducido y se dejó seducir. Fue amado y se dio al Amor, sin reservas. El se humilló y Dios lo enalteció, y se identifico plenamente con Cristo.

787 años han pasado desde ese bendito día en que Francisco fue configurado con Cristo: CRISTO EN FRANCISCO Y FRANCISCO EN CRISTO.

Él, que quiso vivir “a la letra, a la letra, a la letra. Sin glosa, sin glosa, sin glosa” ( LP 17 ) el Evangelio y seguir a Jesucristo, hasta las últimas consecuencias y sin reservarse nada para si; es incendiado de amor, sufriendo un martirio espiritual, uniéndose como nunca antes había ocurrido, como uno solo a Cristo, “vivo yo, más no soy yo, es Cristo quien vive en mi” (GáL. 2, 20)

Citando palabras de S. S. el Papa Benedicto XVI: “El santo es aquel que está fascinado por la belleza de Dios y por su perfecta verdad que éstas lo irán progresivamente transformando. Por esta belleza y verdad está dispuesto a renunciar a todo, también a sí mismo. Le es suficiente el amor de Dios, que experimenta y transmite en el servicio humildad y desinteresado del prójimo”.

Estas palabras de S. S. Benedicto XVI pueden aplicarse para describir la vida de, quien es para mí, el mayor santo de la historia de la Iglesia.

Nosotros, como franciscanos, hemos sido engendrados en este amor Eterno entre el Serafín y Francisco de Asís.

Podemos decir que nacemos de una UNIÓN PERFECTA DE AMOR, entre la Trinidad y el Poverello.

Privilegiados por tener como Madre, Patrona y Protectora de la Orden a María Santísima, y a Francisco de Asís como padre espiritual, guía, maestro, amigo y poderoso intercesor.

Siendo hijos de tal padre y madre, estando llamados todos a la santidad, en este gran día, como cristiana y como franciscana, tengo el deber de hincar mis rodillas ante Cristo crucificado, a los pies de la Cruz. Teniendo como testigos a María y Francisco, y con profundo agradecimiento a tal INCENDIO DE AMOR, hacer examen de conciencia de si realmente correspondo a amor tan Inmenso. Si realmente estoy “fascinada por la belleza de Dios y por su perfecta verdad”, si realmente “esta verdad me va progresivamente transformando” o mejor, si realmente me dejo transformar por este amor. Si “por esta belleza y verdad” estoy dispuesta a “renunciar a todo, también a mi misma”. Si es suficiente para mi “el amor de Dios” y si transmito este amor en el servicio “humilde y desinteresado al prójimo”.

Bendito seas Señor, Dios del Universo, por María y Francisco. Bendito seas, Señor y Redentor nuestro, por tu Amor, manifestado en la explosión de amor sublime en Francisco de Asís, dejando su cuerpo marcado, sellado con las marcas de tu Infinito Amor Misericordioso.

Bendita seas, oh Divina Misericordia, por dejarme tu corazón abierto en Francisco de Asís.

Y a ti, Francisco, te pido que nos sumerjas en tu corazón, para así llevarnos al Corazón de Jesús. Que nos bañes con la bendita sangre que mana de tu costado para, que purificados, nos introduzcas en el Corazón Misericordioso de Cristo.

Sigue mostrándonos el camino hacia la identificación con nuestro Señor. Sigue, pacientemente, cogiendo de la mano de tus hijos, junto a María, para llevarnos, enseñarnos y guiarnos hasta la unión  perfecta con Cristo.

El Perdón

La lectura del evangelio de este domingo es una muestra del amor de Dios y de cómo hemos de vivir y predicar con el ejemplo, dando un testimonio de verdadera vivencia en Cristo y su mensaje, dado que únicamente desde la profundidad del encuentro con Cristo es posible perdonar de corazón.

La escena de la denuncia del deudor cruel y su castigo pasó ante los ojos de los consiervos “y viendo los otros siervos, sus compañeros, lo que pasaba se estremecieron mucho” de la inhumanidad con que el siervo perdonado vejaba por una insignificancia al otro. Por ello le denunciaron al señor, explicándole minuciosamente lo ocurrido “y fueron a contar a su señor todo lo que había pasado. Entonces le llamó su señor y le dijo” contraponiendo en conceptos cerrados su propia conducta a la indigna del deudor cruel “Siervo malo, toda la deuda te perdoné, porque me lo rogaste “reprueba su maldad, le recuerda el beneficio recibido y la razón de concedérselo, que fue su ruego. A igual plegaria y remisión de deuda mucho menor debía seguir un comportamiento análogo “pues no debías tu también tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti?” ante tanta crueldad y sinrazón el señor depone todo sentimiento de misericordia y le condena al durísimo castigo “y enojado el señor, entregándole a los atormentadores” no solo le encerró en el ergástulo sino que quiso que le atormentaran los verdugos, con azotes atado de pies y manos, como era costumbre entre los romanos hasta que pagase todo lo que debía, es decir, perpetuamente porque en aquellas condiciones ni él ni sus amigos podían pagar la enorme deuda.

Termina Jesús su parábola con una frase formidable en la que se encierra toda su lección espiritual “del mismo modo hará también con vosotros mi Padre celestial” no que deban revivir nuestras culpas ya perdonadas, sino en cuanto debemos perdonar siempre las pequeñas deudas que con nosotros tienen los prójimos para que tenga Dios misericordia de nuestros grandes crímenes. Y esto debemos hacerlo de corazón, arrancando de raíz todo odio y deseo de desagravio, y haciendo que sea sólida y no fingida la paz con el prójimo, desarraigando de nuestra alma toda semilla de resquemor que pudiese germinar de nuevo y alterar la solidez de la paz y de la caridad.

Pax et Bonum.

Bernando da Quintavalle.

“eros – ágape”

Quería empezar este artículo significando lo que verdaderamente  no son ni representan los términos “eros y ágape” y, de forma especial, resaltar la utilización manida que se ha hecho de ambos términos;  si bien, después de reflexionarlo, creo que, hasta este ejercicio de denuncia, se puede considerar vacuo e inútil pues; lo esencial,  es penetrar no en la etimología de los términos, ya que nos quedaríamos con la llaneza de su significado, sino en profundizar y recoger toda la carga semántica, histórica, cultural y, de manera especial,  acudir a la Palabra enverbada en las  Escrituras y a  nuestra tradición cristiana. Sigue leyendo “eros – ágape”