Mensaje de María Santísima del 25 de Enero de 1994.

Ya en estos últimos días del mes de mayo, mes dedicado a la Virgen maría, me gustaría compartir el mensaje de nuestra Madre, del 25 de Enero de 1994, en Medjugorje:

“Queridos hijos, todos vosotros sois mis hijos. Yo os amo, pero no debéis olvidar que sin la oración no podéis estar cerca de mí. En este tiempo Satanás quiere crear desorden en vuestros corazones y en vuestras familias. Hijos míos, no cedáis. No permitáis que os dirija y que dirija vuestras vidas. Os amo e intercedo ante Dios por vosotros. Orad, hijos míos. Gracias por haber respondido a mi llamada”.

Los mensajes de la Virgen siempre son actuales. Como madre que es, su amor hacia nosotros, sus hijos, se deja ver en cada palabra.

Ante la imagen de María, SI FIJAMOS NUESTROS OJOS EN ELLA, vemos a “la pura y santa simplicidad” que “confunde toda sabiduría de este mundo y la sabiduría del cuerpo” (Sal.Vir.10).
“La santa pobreza” que “confunde la codicia y la avaricia y las preocupaciones de este siglo” (Sal. Vir. 11).
“La santa humildad” que “confunde la soberbia y a todos los mundanos, y todo lo mundano” (Sal. Vir. 12).
“La santa caridad” que “confunde todas las tentaciones diabólicas y carnales y todos los temores carnales” (Sal. Vir. 13).

María es maestra, la mejor maestra, para enseñarnos a vivir, A ENCARNAR, todas estas virtudes.

Ella nos visita y nos ha visitado a lo largo de muchos siglos, para enseñarnos a vivir, para que aprendamos lo que realmente es la vida, como regalo y don de Dios.

Ella nos enseña que sólo así podremos ser felices, no tan sólo en el Cielo, sino también ya aquí, en este mundo.
Nos alerta para que siempre estemos atentos y no cedamos ante los continuos ataques del tentador, que hoy, más que nunca, desea destruir todo aquello que Dios ha creado. Hoy más que nunca, está trabajando para “crear desorden” en nuestros corazones y en nuestras familias.
Mediante la oración, siendo almas orantes, podemos escuchar y comprender con más claridad y prontitud, cada consejo de María, para así no vernos confundidos y no ceder ante las tentaciones y dificultades.
María es nuestra Madre, nos protege y alerta, pero Ella no puede estar cerca de nosotros si nosotros no respondemos, si nosotros no oramos.
Sólo mediante la oración podemos estar cerca de María y sólo mediante la oración dejaremos la puerta abierta a nuestra Madre para que nos enseñe, fortalezca y nos demuestre todo su amor.
No es suficiente que María interceda por nosotros. Ella necesita que nosotros respondamos, sin límites, con generosidad, con un corazón puro; y oremos. Así su oración de intercesión será escuchada por Dios.
Ella quiere lo mejor para nosotros. Ella quiere que seamos felices. Nuestra Madre cuida de nosotros pero necesita que sus hijos cojan su mano y se dejen guiar por Ella.

Iluminada de Pisa.

MARÍA EN EL CENTRO DE LA TRINIDAD

El otro día me pidieron que hiciera una meditación sobre la virgen María, precisamente estoy leyendo un libro de Pedro Beteta que se titula María en el centro de la trinidad divina. Es una entrevista que mantiene este escritor con el ahora Beato Juan Pablo II.

Habla de la virgen en todas sus facetas, divide el libro en cuatro puntos importantes: hija predilecta de Dios padre, madre de Dios hijo, esposa de Dios Espíritu Santo.

Un punto casi al principio del libro, se titula, María es la mujer ideal. Beteta pregunta al Santo Padre si alguien se ha atrevido alguna vez a imaginarse como sería la Virgen. Voy a transcribir como lo explica el Papa ya que creo que es la persona perfecta por su alto nivel espiritual y pienso que verdadero conocimiento de nuestra madre del cielo.

San Ambrosio la define así” ella era Virgen no sólo en el cuerpo, sino también en el alma, exenta totalmente de cualquier engaño que manchase la sinceridad del espíritu, humilde de corazón, grave en su lenguaje, prudente en su pensamiento, parca en palabras…Ponía su esperanza no en la incertidumbre de las riquezas ,sino en la oración del pobre. Era siempre laboriosa, reservada en sus conversaciones, habituada a buscar a Dios…como juez de su conciencia. A nadie ofendía, quería bien a todos, huía de la ostentación, seguía la razón, amaba la virtud…tal es la imagen de la virginidad. Tan perfecta fue María que sólo su vida es norma para todos.”

Sigue diciendo el Santo padre” María es la única persona humana que realiza de manera eminente el proyecto de amor divino para la humanidad.

En María, Dios suscito una personalidad femenina que supera en gran medida la condición ordinaria de la mujer, tal como se observa en la creación de Eva. La excelencia única de María en el mundo de la gracia y su perfección son fruto de la particular benevolencia divina, que quiere elevar a todos, hombres y mujeres a la perfección moral y a la santidad propias de los hijos adoptivos de Dios. María es la bendita entre todas las mujeres”. “El don singular que Dios hizo a la Madre del Señor no sólo testimonia lo que podríamos llamar el respeto de Dios por la mujer: también manifiesta los designios divinos por su papel insustituible en la historia de la humanidad.

En María todos estamos llamados a tener confianza total en la omnipotencia divina, que transforma los corazones, guiándolos hacia una disponibilidad plena a su providencial proyecto de amor”.

PAZ Y BIEN
Clara de Asís.

María humilde, modelo de virtudes.

 

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
Y entrando, le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”.
Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.
El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios;
vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.
El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;
reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin”.
María respondió al ángel: “¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?”
El ángel le respondió: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.
Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril,
porque ninguna cosa es imposible para Dios.”
Dijo María: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”. Y el ángel, dejándola, se fue.

Este relato que tanto conocemos nos enseña claramente la humildad de María. Dice Lucas que estaba desposada con José, de la casa de David. A continuación, el ángel la saluda llamándola “llena de gracia”. Le comunica después que tendrá un hijo que será Grande, Hijo del Altísimo, al cual se le dará el trono de David, y que reinará sin fin. Continuando, le dice además que vendrá sobre ella el Espíritu, y que su Hijo será, por eso, santo. Sigue leyendo María humilde, modelo de virtudes.