12 de Diciembre de 2.010. 3er Domingo de Adviento: El Amor.

Hemos llegado al tercer Domingo de Adviento. Paso a paso nos vamos acercando a la llegada, al nacimiento del Mesías anunciado.

 

Como San Juan, que vivió para anunciar la llegada del Ungido, del hijo de Dios.

¿Estamos nosotros preparados para recibir en nuestras casas, o mejor en nuestros corazones a nuestro Señor?

Juan es el encargado de anunciar su llegada, es un gran profeta seguido por muchos, pero desde el momento en llega Jesús, él se hace pequeño. Su vida se vuelve complicada y tormentosa. Pasa por la cárcel, se supone que con dudas, miedo y desesperanza. El Mesías ha llegado pero no con poder y gloria sino con misericordia y gracia.

Llega humilde, sencillo, tierno, pequeño. Llega dispuesto a conquistar los corazones de la gente y no como guerrero fuerte y poderoso sino con las armas del AMOR Y LA MISERICORDIA.

Año tras año nos convencemos a nosotros mismos de que éste será distinto, diferente. “Este será el año en que dejaré que Jesús nazca en mi corazón” y cuando acaba la Navidad nos damos cuenta que hemos abierto las puertas al consumismo, a la televisión, al que dirán si no hago esto o lo otro, al orgullo, al egoísmo, a la envidia, a tantas cosas que no nos dejan ver que lo más importante es que hay un niño que quiere entrar en nuestras vidas, en nuestros corazones y no le hemos dejado espacio.

Como dijo la Virgen de Medjugorge en su mensaje del 25 de Diciembre de 1992:”Queridos hijos, deseo poneros a todos bajo mi manto y protegeros de los ataques satánicos. Hoy es el día de la paz, pero en el mundo entero hay mucha falta de paz. Por eso os invito a construir conmigo, por medio de la oración, un nuevo mundo de paz.

Sin vosotros, yo no puedo hacerlo, y por eso os invito a todos con mi amor maternal a que me ayudéis, y el resto lo hará Dios. Por lo tanto, abríos a los planes de Dios y a vuestros proyectos para poder colaborar con Él al bien y a la paz. Y no olvidéis que vuestras vidas no os pertenecen, sino que son un don con el que debéis llevar alegría a los otros y guiaros hacia la vida eterna. Queridos hijos, que la ternura de mi Pequeño Jesús os acompañe siempre. Gracias por haber respondido a mi llamada.” Ojalá sepamos hacer nuestro el mensaje de la Virgen, pacificar nuestro corazón y trasmitir esa paz a los demás. Jesús viene a bendecir, a pacificar y a perdonar; viene para hablarnos del Padre y enseñarnos a rezar; viene a establecer que lo más importante de todo es el AMOR amando él mismo hasta la muerte. Atiéndele, está en tu corazón, está llamando a TU puerta. Déjale entrar.

Clara de Asís.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>