Hoy en día a penas una pequeña parte de la sociedad conoce y celebra el inicio de la Cuaresma. Sin embargo, si nos pusiéramos a preguntar a la gente, encontraríamos que muy pocos no saben que ha pasado ya el carnaval. Read the rest of this entry »

En la escena del Evangelio de hoy vemos cómo Jesús cura a un paralítico de su dolencia. Sin embargo, no podemos verlo a simple vista, como un hecho aislado aunque muy fuerte en la vida de este hombre: es, en realidad, un itinerario espiritual. Read the rest of this entry »

El Evangelio de hoy nos describe la forma de vida de cómo pasaba los días Jesús en aquella ciudad. Principalmente cabe destacar la curación de la suegra de Pedro y la de tantos otros enfermos en Cafarnaúm. “Y saliendo luego Jesús de la Sinagoga , entró en casa de Simón”. La suegra de Simón estaba en cama, sufriendo fuertes calenturas, al entrar en la casa, se lo dice en seguida a Jesús, que el caso es grave y le ruega le devuelva la salud: Y le rogaron por ella.

La cama en que está postrada la enferma es muy baja, según el estilo de la zona, al presentarse Jesús ante el lecho, le domina con su presencia, con su estatura, se inclina suavemente sobre ella la toma de la mano, pronuncia una palabras y la fiebre desaparece inmediatamente, no paulatinamente, sino de forma inmediata. Tan rápida y completa fue la curación que, sin la convalecencia necesaria de los extenuados por la fiebre dejó el lecho y pudo servirles en seguida, pues era mediodía, hora de comer, “Y ella se levantó entonces mismo y les servía”.

La carga de significado que tiene este pasaje de la curación, este momento en la vida cotidiana de Jesús es sorprendente. En primer lugar por la Fe de Simón en su Señor, en el Mesías,  le pide sin dar lugar a la duda o a la incertidumbre que cure a su suegra, y la consecuente acción de Jesús como respuesta a una petición hecha desde la certeza de que será reconocida. Jesús le coge la mano al necesitado y le dice una palabras que quedarán grabadas en el corazón de la persona que recibe tal regalo. De forma inmediata la suegra de Simón se levanta y se pone a su servicio, se da una sanación total tanto en el plano físico como espiritual.

El verdadero milagro es que Jesús se cruce en tu camino, desde ese momento todo empieza a cambiar, nadie que es tocado por el Señor vuelve a la vida pasada, a la forma de vida que ha llevado hasta el momento. Jesús le abre los ojos y ella responde.

Es mediodía, hora de comer, hora de alimentarse de las palabras del Señor, ponerse a su servicio  y seguirle.

Pace et Bene.

Bernardo da Quintavalle.

Vivimos en un mundo rodeados de mil influencias y voces: La radio, la televisión, la prensa, Internet, música, tecnología… Muchas voces suenan a nuestro alrededor y si el hombre no busca un lugar y un momento propicio, no existe el silencio. Read the rest of this entry »

El Evangelio de hoy es muy profuso y tiene mucha enjundia espiritual, pero, sobre todo, me he centrado en un aspecto, para mí, primordial: La llamada y la respuesta, sin reservas, a “la letra, a la letra, a la letra”, como hizo y dijo san Francisco de Asís. Read the rest of this entry »

Este título que Juan le da a Jesús resume la misión de Jesús.  Iba a ser sacrificado como expiación por los pecados del mundo, por nuestros pecados.  No sería un Mesías militar, no se iba a imponer por la fuerza, no iba a luchar contra la opresión romana. Él era el Siervo de Dios anunciado ya en Isaías 53. Su triunfo estaría en su muerte en Cruz y su Resurrección. Su fuerza: el amor y la humildad. Lucharía contra el pecado del mundo cargando sobre sus espaldas todo el peso de la expiación, con todo el castigo que merecen nuestros pecados.  Su realeza se manifiesta en cómo asume todo el sufrimiento: no devolvía los insultos, ni los golpes, ni una queja escapó de sus labios, intercedió ante el Padre orando por sus verdugos, Él que era el único inocente; “Padre perdónales porque no saben lo que hacen”.

¿Maestro dónde vives? ¿Cuál es el anhelo de tú corazón?

Jesús se llevó  a los discípulos de Juan, les mostró su intimidad y los conquistó para su Reino, ellos luego de encontrarse con Jesús no podían menos que comunicarlo a otros, era una fuerza que no podían contener y que les llevaba a compartir la noticia, ¡Hemos encontrado al Mesías!

“Fijando Jesús su mirada en él le dijo….”

¿Cómo debía ser la mirada de Jesús? ¿Qué debían transmitir sus ojos? Sin duda ninguna que debía uno sentirse amado, pues eran los ojos del Creador los que te estaban mirando. ¡Cómo no seguirle! ¡Cómo resistirse!

Este es nuestro Dios, que no hace distinción y nos ama hasta el extremo, capaz de sacrificar hasta su propio Hijo por nosotros miserables que por un bien que le hacemos, le hacemos tres males.

¡Bendito sea el Señor! ¡Alabado, Glorificado y sobre exaltado sea nuestro Creador!

Llévanos Señor a tu intimidad, déjanos entrar por tu costado abierto hasta tu corazón y una vez allí dentro no nos dejes salir, moldéanos, transfórmanos para que seamos uno contigo como tú lo eres con el Padre. Enséñanos la manera y la forma de llevarte a los demás, para que todo el mundo te conozca, pues no hay mayor pobreza que no conocerte a ti que eres el Sumo Bien, el Todo Bien.

¡Bendito y alabado seas por los siglos de los siglos! Amén

La “Fe Expectante” esta es la que deberíamos tener todos los cristianos, para poder estar atentos y responder como lo hicieron, en Belén, los pastores. En este texto del Evangelio de Lucas se nos “proclama” con claridad y lleno de Espíritu Santo,el signo que propició el Encuentro con el Niño Jesús: La respuesta de ellos rápida, inmediata y sin reservas, se fueron ” CORRIENDO”. Esta respuesta les lleva directamente al encuentro con el Niño y lo contemplaron. Pero antes de la respuesta y la contemplación, según se deduce del pasaje, tuvo que haber un acto profundo, sincero y confiado en la visón de los ángeles y en la palabra de éstos al referirles lo que acaba de acontecer: El Nacimiento, en una humilde cueva natural, del Niño-Dios. ¡ Que maravilla!, creer sin planteamientos ni cuestionanado absolutamente lo que acababan de experimentar, acogiéndolo directamente con el corazón – “kavana”, y no pasándolo por el tamiz de la razón. La importancia de la Fe expectante del que sabe que las promesas de los profetas se cumplen y, cuando éstas son reveladas, las engendran en su corazón. María, la criatura más perfecta, más bella y con más Gracia de la Creación, lo conserva todo en su corazón. Y nos podemos preguntar nosotros, para que? Desde luego no es para apropiarse de ellas sino para todo lo contrario: para donarlas a la creación entera, como Madre que es y que nosotros, como hijos que somos, también crezcamos en prudencia y sabiduría. Es importante el no matar las experiencias y hacer lo que hicieron los pastores de Belén: Primero, dar gloria y alabanza de todo lo que habían visto; y, luego, participar y comunicar los regalos y las gracias al mundo entero. Dice san Pablo que las gracias, dones y carismas se nos regalan, gratuitamente, para aumentar la fe y construir la Comunidad del Cuerpo de Cristo: La Iglesia. Al Niño le pusieron por nombre Jesús, que significa en hebreo, El Mesias, el que Salva. Hagamos como los pastores y dejémonos salvar por El. Clara.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Por la fuerza de los años, nos hemos acostumbrado a la imagen entrañable del portal de Belén y lo mismo nos sucede con la imagen de Jesús crucificado. Estamos acostumbrados a verlo y no nos produce rechazo ver la crueldad de su muerte en cruz.

En nuestros belenes nos esmeramos en colocar bien todas las figuras; la Virgen, San José, el niño, la mula el buey la paja, etc., muchas veces sin pararnos a pensar y meditar en lo que los personajes pudieron pasar. ¿Es acaso un buen sitio para nacer un niño, un establo sucio y mal oliente, excavado en la roca, en una noche fría de invierno? No ¿verdad?
Pues allí es donde en su divina providencia quiso el Padre que naciera su Hijo unigénito, en la más extrema pobreza material, una noche fría de invierno. Si bien el parto de la Virgen no fue un parto normal debido a que ella estaba preservada del pecado original y como tal no sufrió muchas de las consecuencias que por causa de este pecado sufre nuestra naturaleza caída ( “con dolor parirás a tus hijos” Gen 3,16, dijo Dios a Eva después de haber desobedecido, después de haber comido del fruto prohibido). Milagrosa fue la concepción del Hijo de Dios, milagroso fue también el parto, pero esto no quita que el Hijo de Dios Altísimo hecho niño sufriera en sus carnes el frío de aquella noche, sin más calor que el de sus padres, el de los animales, en aquella pobre cueva.

Así quiso Dios que fuera porque de esta forma se hacía cercano a todos los hombres, haciéndose Él pobre entre los pobres. El más pobre y abandonado de la sociedad no podía sentir vergüenza de acercase y encomendarse. Por eso los primeros en recibir la noticia de parte del ángel fueron unos pastores que estaban al raso cuidando su rebaño, ellos en esos momentos eran los últimos en la escala social.
Así hace las cosas nuestro Dios, escribe recto con reglones torcidos, así todo el mundo puede acercarse sin miedo, porque ya desde su primer día se hizo semejante a nosotros en todo menos en el pecado y pasó hambre, frío, desnudez, rechazo, etc.

Su primera venida fue en humildad y pobreza para conducir a los hombres al Padre por medio de su mansedumbre y humildad, sin la fuerza. No será así cuando venga en gloria y majestad, en su segunda venida. La primera vez pasó desapercibido para muchos, esta segunda vez todos conocerán y toda rodilla se doblará y toda lengua proclamará que Jesús es nuestro Señor y Dios y pondrá todo en su sitio, separará a los justos de los pecadores.
Ahora es el tiempo de la misericordia, luego será el de la justicia. Ya no habrá más oportunidades, porque habremos tenido tiempo de dejar claro cuál es nuestra postura ante Dios.

Aprovechemos hermanos este tiempo de gracia y misericordia para decidirnos por Dios y poner nuestros esfuerzos en amarlo.

A Jesús que es Dios y al Padre y al Espíritu Santo sean la gloria, el honor y la alabanza por los siglos de los siglos. Amén .

Entramos en la cuarta semana de Adviento, y quedan pocos días para la Navidad. En el Evangelio de hoy hemos leído cómo el ángel anuncia a María que será Madre de Jesús. María responde humildemente cómo podrá concebir, sabiendo que es y quiere seguir siendo Virgen. A diferencia de Zacarías, no duda, sino que más bien inquiere cómo se llevará a cabo lo que sabe que se va a realizar: vendrá sobre ella el Espíritu Santo, y el Poder de Dios la cubrirá con su sombra. Será toda de Dios.

Cuando manifiesta su conformidad, entonces el ángel se retira, dejándonos a solas con María: contemplemos tan gran Misterio, hagámoslo oración y hagámoslo vida. Que esta última semana de Adviento que nos queda nos sirva para llegar puros y desnudos de todo aquello que impida al Señor nacer en nuestro corazón.

Pace Bene.

Es sabido que Juan Bautista es un personaje muy querido por Juan Evangelista. La figura de Juan Bautista tuvo gran importancia en las primeras comunidades cristianas, por eso su papel relevante en cada evangelio. Read the rest of this entry »

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